Anthony Caro (Londres, 1924), se inicia en la escultura hacia 1946, tras realizar estudios de ingeniería. Estudia en la Royal Academy de Londres y es asistente de Henry Moore entre 1951 y 1953. Caro hereda toda su fuente creativa de los constructivistas rusos, de Giacometti, de la escultura de Picasso, de Julio González y finalmente de David Smith, escultor que introduce por primera vez la escultura en hierro soldado en los Estados Unidos. De gran importancia en el desarrollo de la obra de Caro fue la decisiva influencia de este último, cuyo trabajo conoció durante un viaje a Estados Unidos en 1959, a partir del cual abandonó la escultura tradicional en metal para construir obras abstractas a partir de materiales industriales. Caro retoma y lleva a término la trayectoria de Moore hacia la abstracción total, sin referencias figurativas, sacando el máximo partido de materiales industriales como vigas, tubos de aluminio o planchas de acero, prefiriendo el “assemblage” a la escultura y el modelado.
Caro presta especial importancia al proceso de soldadura como recurso de unificación de los elementos de una composición y se deja guiar por la naturaleza de los materiales y por las posibilidades y las limitaciones de la técnica. Pinta la obra ya acabada en colores brillantes confiriendo a sus obras una levedad independiente del volumen.
Caro destaca entre los escultores contemporáneos en su desafío a la tradición del “pedestal”, al utilizar el suelo como base, con el fin de involucrar más íntimamente al espectador en el espacio de la escultura.
Hace también pequeñas esculturas-mesas, bronces, y dibujos a partir de un modelo, y realiza en 1989 unas construcciones arquitectónicas que denomina “escultitecturas”. A lo largo de su carrera Caro ha intentado constantemente nuevas formas de trabajo y nuevos materiales como el papel, la plata o la cerámica.
Algunas de sus más importantes exposiciones incluyen retrospectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1975), en la Tate Gallery, Londres (1991), en el Mercado de Trajano en Roma (1992), en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokyo (1995) o en la National Gallery de Londres (1998).
Ha recibido numerosos premios y galardones entre los que destacan el Premio de Escultura David Bright en la Bienal de Venecia de 1966 y el Praemium Imperiale por la escultura en Tokyo en 1992, y el premio ARCO de 2008 que concede la Asociación Española de Críticos de Arte (AECA) a la mejor obra o conjunto presentado por un artista vivo, y fue nombrado Chevalier des Arts et Lettres de Francia en 1996. Asimismo ha sido condecorado por varias Universidades en Estados Unidos y Europa. Artista poliédrico y versátil, Caro ha colaborado también con el arquitecto Norman Foster en la construcción del Millennium Bridge, el puente londinense que conecta la Tate Modern con el barrio de St. Paul.
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