El noh y el kyogen son, junto con el kabuki y el bunraku, dos de las cuatro formas
de teatro clásico de Japón. El noh, que en un sentido
más amplio incluye el teatro cómico kyogen,
alcanzó su forma teatral característica ya en
el siglo XIV. Aunque el noh y el
kyogen se desarrollaron juntos y son inseparables,
también son en muchos casos exactamente
contrarios. El noh es fundamentalmente un teatro
simbólico donde lo más importante es el ritual y
la sugerencia de una atmósfera estética rarificada, mientras que en el kyogen, por otra parte, lo más importante
es hacer reír a la gente.
TEATRO NOH
Historia del teatro noh
A principios del siglo XIV, grupos de teatro
que seguían diversas tradiciones teatrales con
siglos de antigüedad hacían giras y actuaban en
templos, santuarios y fiestas, a menudo con el
patrocinio de la nobleza. El género de
interpretación llamado sarugaku fue una de esas
tradiciones. Las brillantes obras y los actores
Kan’ami (1333–1348) y su hijo Zeami (1363–1443)
transformaron el sarugaku en noh, dándole
básicamente la misma forma que aún se emplea
para interpretar en la actualidad. Kan’ami
introdujo en el sarugaku los elementos de la
música y la danza de la popular forma de
entretenimiento kuse-mai, y atrajo el patrocinio
de Ashikaga Yoshimitsu (1358–1408), un shogun
Muromachi.
Tras la muerte de Kan’ami, Zeami pasó a ser
el líder del grupo Kanze. El continuo patrocinio
de Yoshimitsu le brindó la oportunidad de
refinar todavía más los principios estéticos del noh del monomane (la imitación de las cosas) y el
yugen, un ideal estético influenciado por el zen
que enfatizaba la sugerencia del misterio y la
profundidad. Además de escribir algunas de las
obras más conocidas del repertorio noh, Zeami
escribió una serie de ensayos que definieron las
normas para interpretar el noh en los siglos posteriores. Tras la caída del shogunato Muromachi, el noh
recibió un generoso patrocinio del líder militar
Toyotomi Hideyoshi, y en el siglo XVII el noh se
convirtió en “propiedad oficial” del shogunato
Tokugawa. Durante aquellos años, las
interpretaciones se hicieron aún más pausadas y solemnes que en tiempos de Zeami.
Con la caída del shogunato, el noh en el
periodo Meiji (1868–1912) se mantuvo vivo
gracias a la dedicación de actores como Umekawa
Minoru I (1828–1909) y al patrocinio de la nobleza.
Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, el
noh ha tenido que depender completamente del
público. En la actualidad, el noh continúa
recibiendo el apoyo de un pequeño pero dedicado
grupo de amantes del teatro, y de un número
considerable de aficionados que pagan por
recibir lecciones de las técnicas de canto y danza
empleadas en el noh. En los últimos años, el noh
interpretado en el exterior durante la noche y
bajo la luz de la lumbre (llamado takiginoh) se ha
hecho cada vez más popular, y en el verano se
representan muchas obras en templos budistas,
santuarios sintoístas y parques.
Elementos de una
interpretación de noh
Escenario. Originariamente, el escenario se hallaba en el exterior de un recinto, pero en la actualidad está situado habitualmente
dentro de una estructura mayor que es, en sí
misma, una obra de arte. El escenario principal,
que mide seis por seis metros, está construido
con madera de ciprés japonés (hinoki) pulida y
está cubierto por un magnífico tejado de estilo
sintoísta, y también hay un puente (hashigakari)
que sirve como pasillo hacia el escenario. A
derecha e izquierda del escenario principal hay
zonas donde se sientan los músicos y el coro. El
pino pintado en la pared trasera sirve como
fondo único para todas las obras, y las palabras
de los actores y el coro son el complemento del
escenario.Los tres o cuatro músicos (hayashikata) se
sientan en el fondo del escenario y tocan la
flauta, el tambor de mano pequeño (kotsuzumi),
el tambor de mano grande (otsuzumi) y, cuando
la obra lo requiere, el tambor grande apoyado
en el taiko o suelo. El coro, jiutai, cuyo papel
principal consiste en cantar las palabras y los
pensamientos del personaje principal, se sienta
a la derecha del escenario.
Máscaras, papeles, trajes y accesorios. Muchas personas, tanto en Japón como en el
extranjero, con un conocimiento directo
escaso o nulo del teatro noh ha entrado, no
obstante, en contacto con él a través de sus
famosas máscaras, que a menudo se muestran en museos y en exposiciones especiales.
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Las muchas
variaciones de máscaras existentes se pueden
dividir en varios tipos generales como, por
ejemplo, las de mujeres jóvenes, hombres ancianos y demonios, e incluso entre máscaras usadas para
el mismo papel hay niveles de dignidad diferentes
(kurai) que afectan a cómo se va a interpretar el
papel y la obra en general. La alegría y la tristeza
se pueden expresar con la misma máscara
haciendo ligeros cambios en la forma en que las
sombras caen sobre sus rasgos. Habitualmente sólo shite, el personaje principal
lleva máscara, aunque en algunas obras
también llevan máscaras los personajes que lo
acompañan (tsure). Los personajes secundarios
(waki), los acompañantes (wakizure) y aquellos que interpretan a niños
(kokata) no llevan máscaras.
El teatro noh también
es conocido por sus extravagantes trajes de
dibujos llamativos, los cuales crean un contraste
muy marcado con el escenario vacío y los
movimientos restringidos. Un traje de shite, con
cinco capas y una prenda exterior de rico brocado
crea una figura impresionante en el escenario, un
efecto que se realza en algunas obras con una
peluca de color rojo o blanco brillante. La habilidad del shite y waki de expresar mucho
sólo con un gesto se refuerza con el uso de varios
accesorios de mano, el más importante de los
cuales es el abanico plegable (chukei). El abanico
se puede usar para representar un objeto, como
una daga o un cucharón, o una acción, como hacer
una seña o una contemplación de la luna.
Obras. Un programa de noh tradicional incluye cinco
obras de noh intercaladas con tres o cuatro de kyogen, pero un programa actual tiene
probablemente dos o tres obras de noh separadas
por una o dos de kyogen. Tanto el programa como
cada obra individual se basan en la forma
dramática jo-ha-kyu (introducción, exposición y
final rápido), y una obra tiene habitualmente una
sección jo, tres secciones ha y una sección kyu.
El repertorio del noh está formado por okina,
que sólo se interpreta en ocasiones especiales y
es más una danza ritual que una obra de teatro. Existen unas 240 obras clasificadas en cinco
grupos diferentes.
El primer grupo consiste en
obras con dioses (waki noh), en las que el shite es
el primer ser humano y posteriormente un dios. Estas obras, de movimientos pausados hasta
para las normas del noh, se interpretan raras
veces en la actualidad. El segundo grupo incluye
las obras de guerreros (shura-mono); en la mayoría
de ellas, un guerrero muerto del bando
perdedor en la guerra entre los clanes de Taira
y Minamoto suplica a un monje que rece por su
alma. Las obras con pelucas (kazura-mono)
corresponden al tercer grupo. Estas obras
representan a menudo una mujer hermosa del
periodo Heian (794–1185) que está obsesionada
con el amor. El cuarto grupo es el más grande y
se conoce habitualmente como “noh misceláneo”
(zatsu noh) porque incluye obras con una variedad
de temas. El quinto y último grupo corresponde
a las obras con demonios (kichiku-mono). En estas
obras, que tienden a ser las de movimientos más
rápidos entre todos los grupos, el shite aparece
a menudo en forma humana en la primera escena
y luego se revela a sí mismo como un demonio
en la segunda escena.
TEATRO KYOGEN
Historia del kyogen
Se cree que el kyogen tiene su origen en las
obras de entretenimiento introducidas en Japón
desde China en el siglo VIII o antes. Esta forma de entretenimiento evolucionó y se convirtió en
sarugaku en el siglo siguiente, y hacia principios
del siglo XIV ya había una clara distinción dentro
de los grupos de sarugaku entre las obras del noh
serias y las del kyogen humorísticas. Como parte
componente del noh, el kyogen contó con el
patrocinio de la clase militar hasta la restauración
Meiji (1868). Desde entonces, el kyogen se ha
mantenido con vida gracias a grupos de familias,
principalmente de las escuelas Izumi y Okura.
Actualmente, los actores profesionales del kyogen
interpretan obras independientemente o como
parte de los programas del noh.
Interpretaciones y obras
La palabra kyogen se refiere habitualmente a
las obras cómicas independientes que se
interpretan entre dos obras de noh, pero el
término también se usa para los papeles tomados
por actores de kyogen dentro de las obras de noh
(también llamados aikyogen). Entre los papeles
de kyogen existentes dentro de las obras de noh
algunos forman una parte integral de la propia
obra, pero lo más normal es que el papel del
kyogen sirva a modo de puente entre los actos
primero y segundo. En el último de los casos, el
actor de kyogen permanece solo en la pantalla y
explica la historia en un idioma coloquial. Esto
da tiempo al noh shite a cambiar de traje y, para
los espectadores de la era feudal sin educación,
la obra era más fácil de entender.
En el repertorio de kyogen actual hay
aproximadamente 260 obras independientes. En
el sistema de clasificación más empleado, éstas
se dividen en los grupos siguientes: waki kyogen (obras prometedoras), obras de daimyo (señores
feudales), obras Taro-kaja (Taro-kaja es el nombre
de un criado que es el personaje principal),
obras de muko (yernos), de onna (mujeres),
de oni (demonios), de amabushi (ascetas de montañas), obras shukke (monjes
budistas), obras de zato (ciegos), obras mai (danzas) y obras zatsu (misceláneas). Con la
excepción del grupo de obras misceláneas, la
categoría más grande del kyogen corresponde a
la de las obras Taro-kaja.
Los trajes del kyogen son mucho más sencillos
que los usados en el noh, y se basan en los trajes
reales que se usaron en el Japón medieval. En la
mayoría de las obras del kyogen no se usan
máscaras, aunque hay unas 50 obras en las que
sí se emplean, generalmente para los caracteres
que no son humanos, como animales, dioses y
espíritus. En contraste con la cualidad carente
de expresión de los personajes del noh, tanto con
máscara como sin ella, los actores del kyogen
despligan necesariamente una destreza en las expresiones faciales
para producir un efecto cómico.
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