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Revista digital de arte y cultura

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Poesía semanal

Una antología que se ensancha con el tiempo. Cada entrada presenta una obra —antigua o contemporánea, en castellano o en traducción— acompañada de un comentario breve sobre la edición y la lectura. La intención es servir de puerta de entrada a poetas a los que conviene volver más de una vez.

Composición editorial en tonos vino y crema: hojas de papel translúcidas que se superponen, una pluma manchada de tinta y trazos que sugieren versos manuscritos.

Las flores del mal

Charles Baudelaire

París, 1821 — 1867

Pocos libros han fijado tan nítidamente la frontera entre el siglo XIX y la sensibilidad moderna como Las flores del mal (1857). Baudelaire propuso una poesía donde el spleen y la conciencia urbana no eran un decorado, sino la materia misma del poema, y donde el cuerpo, la enfermedad, el aburrimiento y la deuda podían tener idéntico peso lírico que el éxtasis amoroso.

En castellano la obra ha conocido versiones notables: la temprana de Eduardo Marquina, las más conocidas de Enrique López Castellón y de Antonio Martínez Sarrión, y la traducción anotada de Luis Antonio de Villena. Cada una de ellas inclina el equilibrio entre música y argumento: Marquina prioriza la melodía clásica; Martínez Sarrión deja respirar la prosa interior del verso, más cercana a la dicción de Baudelaire cuando hablaba en voz baja.

La pieza que mejor sostiene esa doble tensión es probablemente «À une passante», donde el encuentro fugaz con una desconocida en la calle deviene una poética entera del instante.

Rubaiyat

Omar Jayam

Nishapur, c. 1048 — 1131

Matemático, astrónomo y poeta, Omar Jayam pasó a la posteridad por una colección de cuartetas —rubaiyat— que su autor probablemente no concibió como libro y que llegaron a Occidente envueltas en la libre traducción al inglés de Edward FitzGerald (1859). De FitzGerald a Borges, la obra ha sido casi siempre leída en versión.

En castellano destacan la traducción del persa de Joaquín V. González (Buenos Aires, 1926), la de José Gibert (a partir de FitzGerald) y, ya en clave académica, la edición de Clara Janés que vuelve sobre los originales persas. Cada vía produce un Jayam distinto: el austero, el hedonista, el escéptico. La cuarteta resiste todas las versiones porque el original mismo es un texto plural, atribuible y atribuido, más una tradición que un libro.

Su gesto fundamental sigue siendo el de un astrónomo que decide medir el día con una copa de vino.

Poesía no eres tú

Rosario Castellanos

Ciudad de México, 1925 — Tel Aviv, 1974

Rosario Castellanos reunió en Poesía no eres tú (1972) la mayor parte de su obra lírica e invirtió, ya desde el título, el dictum becqueriano: la poesía no es ese tú al que se llega; es el yo que se construye al hablar. Esa decisión teórica recorre toda su escritura, desde Trayectoria del polvo hasta los poemas finales escritos en Israel.

Castellanos pensó la condición femenina en lengua española antes de que existiera el vocabulario académico para hacerlo, y lo hizo sin renunciar nunca a una sintaxis precisa, casi seca. «Meditación en el umbral» es probablemente el texto más citado: un inventario de mujeres que precedieron a la hablante, y un rechazo explícito de los lugares —el convento, la locura, el suicidio— donde la tradición había dejado a quien quería pensar.

La obra ensayística de Castellanos, especialmente Mujer que sabe latín... (1973), sigue siendo lectura obligada para entender de qué hablan sus poemas cuando parecen hablar de otra cosa.

Áspero mundo

Ángel González

Oviedo, 1925 — Madrid, 2008

Áspero mundo (1956) inauguró una voz que la crítica española colocaría más tarde dentro de la llamada Generación del 50, junto a Gil de Biedma, José Ángel Valente y Claudio Rodríguez. Lo que distingue a Ángel González dentro de ese grupo es la ironía: una ironía que no sirve para evadirse del mundo, sino para abrirlo.

En poemas como «Para que yo me llame Ángel González» o «Me basta así», la primera persona se construye desde una conciencia histórica concreta —la posguerra asturiana— pero rehúye toda solemnidad. Lo civil convive con lo amoroso y lo amoroso con la sátira política, sin que ningún registro desplace a los otros. Esa convivencia de tonos es, probablemente, la lección duradera de su obra.

En la última etapa, recogida en Otoños y otras luces (2001), la ironía se vuelve melancolía sin perder la cabeza.

De círculo y ceniza

Piedad Bonnett

Amalfi, Colombia, 1951

Desde De círculo y ceniza (1989) hasta Lo que no tiene nombre (2013) y los libros posteriores, Piedad Bonnett ha construido una de las obras más sostenidas de la poesía colombiana contemporánea. Su escritura combina una sintaxis lúcida, casi conversacional, con imágenes capaces de quedarse en el lector mucho después del primer poema.

El dolor —del cuerpo, de la pérdida, de la enfermedad mental que atravesó a su familia— es uno de los nudos centrales de la obra, y sin embargo está formulado siempre desde una distancia que rehúye la confesión sentimental. Lo que no tiene nombre, ensayo memorialístico sobre la muerte de su hijo, llevó esa lección al límite de la prosa.

La obra reciente, recogida en Esto no es un poema y otros poemas (2023), incorpora una conciencia de la edad y del tiempo histórico colombiano sin abandonar la economía de su lenguaje.

Por qué una antología comentada

La selección no pretende ser exhaustiva ni canónica. Reúne autoras y autores que se han leído con cierta insistencia en los últimos años en lengua española, y para los que conviene recordar de qué edición se está hablando: en poesía traducida, esa información es a menudo tan importante como el nombre del poeta.

Preguntas frecuentes

Sobre la antología

¿Con qué criterio se eligen las voces de la antología?
La selección reúne autoras y autores que se han leído con cierta insistencia en lengua española en los últimos años, sin pretender un canon. Cada entrada se acompaña de un ensayo breve y, cuando corresponde, de la edición de referencia: en poesía traducida, esa información es a menudo tan importante como el nombre del poeta.
¿Por qué se incluyen poetas traducidos junto a hispanohablantes?
La antología asume que la poesía traducida forma parte del idioma de llegada: Baudelaire en castellano es ya una pieza del castellano, no solo del francés. Por eso cada entrada de un autor traducido (Baudelaire, Omar Jayam) discute brevemente sus ediciones en español y atribuye la versión que se está comentando.
¿Con qué periodicidad se publica una entrada nueva?
La antología se actualiza con una voz por semana. Las entradas anteriores permanecen accesibles en esta misma página mediante anclas internas (por ejemplo /poesiasemanal/#baudelaire) que se enlazan también desde las páginas de redirección de la era previa del sitio.
¿Las fuentes citadas son verificables en línea?
Sí. Cada entrada enlaza, cuando es posible, a la edición primaria conservada en una biblioteca pública —Bibliothèque nationale de France, Diccionario Biográfico Español, Encyclopaedia Iranica— o a una semblanza académica equivalente. Cuando no hay edición digital de la obra (caso habitual en la poesía del siglo XX), la entrada nombra el ISBN del impreso.